A veces me lo pienso un poco antes de colgar un artículo de estos, porque hasta a mí me da la sensación de que, me pongo en modo pitufo gruñón y tampoco se trata de ir dando discursos a diario.
Pero es que, como diríamos en una charla entre amigos, me están tirando de la lengua.
Hace unos días, con lo poco que acostumbro a mirar la tv generalista, que me voy topando con un anuncio emitido por el Gobierno de España. En él, salen algunos supuestos canarios, agradeciendo y maravillándose por el hecho de haber vuelto a inaugurar carreteras, allí donde se extendió una lengua de lava, en la última erupción que hubo en las islas.
Al canto de “no es magia, son tus impuestos”, nos recuerdan que por el hecho de pagarlos, tenemos un retorno. Que no podríamos circular en coche si no hicieran carreteras, o que no podríamos ir al médico sin los hospitales y un largo etcétera.
Hoy, mientras comía, me ha llegado a la pantalla de mi teléfono, un meme que he encontrado más que acertado. No recuerdo bien si era Ion Belarra o Irene Montero cualquiera de estas dos “wokistas” con más facilidad para destruir que para construir nada, con un vestido rojo de fiesta hasta los tobillos, espectacular, junto a una foto de no hace demasiados años, donde aparecía con pinta de quemar contenedores o de ocupar tu casa en cualquier momento.
Bajo las dos fotos, una leyenda: “No es magia, son tus impuestos”. Y la verdad es que no podría ser más cierto. Más allá de corrupciones y triquiñuelas, que es cuestión de tiempo que aparezcan directa o indirectamente, cuando a uno le dan un sueldazo del calibre del que cobra esta gente y pasados unos meses empieza a acomodarse, la tendencia natural es el aburguesamiento.
Esta muchacha, que no me importa cual de las dos es, en su vida se había llegado a imaginar ponerse un vestido como ese, que intuyo que era el propicio para el acto de alto copete al que asistía, que tampoco le habría pasado por la cabeza.
Lo cierto es que exceptuando alguna república subsahariana, por decir algo, pocos países nos superan en corrupción. Ya sabemos que este es el país del Lazarillo de Tormes, pero una cosa es ratear por un mercado empujado por la hambruna general, y otra muy distinta, garantizarse el futuro de uno mismo y el de 3 generaciones más que puedan venir a costa del insaciable populacho.
En el fondo, no es raro, si tenemos en cuenta que nuestra ministra de economía se quedó más que ancha en cierta ocasión tras decir en público, que no sabía el porqué de tanto escándalo, que el dinero público no era de nadie. Lo dice ella, la jefa del estamento que nos mantiene una tasa impositiva (nivel de impuestos) del 47% como media.
Porque cada uno sabe lo que cobra y lo que le retienen, pero pagas por tu trabajo, más por todo lo que compras, por lo que vendes o por lo que heredas. Pagas peajes en las autopistas, (eso sí, cada vez menos pero así están) y pagas según qué medicamentos o según qué tratamientos, en transportes, en ocio y en todo lo que haga falta, y aún y así, quien lo gestiona, no sabe de dónde viene.
Pero no es algo exclusivo nuestro, esto pasa en mayor o menor medida en todas partes. En Estados Unidos estaba pasando con el USAid, que Trump y Musk desmontaron, o pasa con las vacunas y mascarillas del marido de Von der Leyen, a quien han votado no investigarla, o pasa en Ucrania, donde han desaparecido 100 M de euros de los que se mandaron y la mitad de las armas que llegaron allí acabaron en el mercado negro, el sur de España y en carteles de Suramérica, entre otros.
Con esto no quiero decir que sea un mal de muchos y me consuele como a un tonto, ni mucho menos, no me consuela en absoluto repartir culpas, pero sí me sirve para dejar claro aquí, que es condición humana, que la corruptela va con la avaricia, que también es parte de nuestro ADN y que esto ya pasaba en el imperio romano o la antigua Grecia.
Por otro lado, ahora y a diferencia de esos dos imperios donde no contaban con la tecnología necesaria, se nos va a controlar mucho más. Hay más cámaras que nunca en las calles, más control en redes, recientemente han aprobado una ley que te puede mandar a la cárcel por un artículo como este, o para poner la guinda al pastel, este último trimestre nos van a regalar las CBDC (euro digital), con el que, por más que lo nieguen, en cualquier momento podrán decirte que ya has comido demasiada carne y te bloqueen comprar más ese mes, o que ese dinero que tienes ahorrado tienes que invertirlo donde ellos te digan.
Sabrán si gastas en uñas postizas, en videojuegos o de cena, a qué hora y en qué restaurante (eso ya más o menos era así con las tarjetas de crédito) pero esta vez será más intenso y más exacto. Y para rematar, aunque se ha dejado en la penumbra, el Estado podrá requisar fondos privados en caso de emergencia nacional.
¿Alguien sabe lo que implica una emergencia nacional? Porque puede ser desde una Dana, un ataque terrorista, un apagón general o seguir con el bulo de que los rusos quieren llegar a tarifa, sea lo que sea, está aprobado que pueden hacerlo y si lo creen necesario lo harán.
¿Crees que todo esto es exagerado? Probablemente, rebátelo no hay nada que me motive más que un buen debate.

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