Sí, empiezo saludando en ruso,
porque la verdad, viendo lo que veo, llega un punto en que si mañana empezara
un conflicto, pocas dudas tendría sobre qué lado escogería para combatir.
Y ahora es cuando aparece el clásico
NAFO subnormal, os explico lo que es: Sabéis que en los países que no hablan español las siglas de OTAN, se
escriben como NATO, pues bien, hay toda una serie de simpatizantes de la OTAN
(Friends) que se han rebautizado como NAFO, North Atlantic Friends Organisation.
O sea, los amiguetes de la OTAN, para resumir. Y son los que van dilapidando
cualquier comentario en redes que no baile al son de su música y los que demonizan
cualquier actitud que no sea la suya. Frecuentemente sin argumentos, pero son
muy amigos de polarizar e ir por la vida con aquello del “o conmigo o contra mi”
Pues eso, hasta ahora, como escribía
sobre otros temas, cosa que seguiré haciendo, me tenían tranquilito o no les
merecía atención, pero desde que el otro día os vomité todo lo de los drones,
Pústula y demás gentuza, ya ha aparecido algún que otro NAFO acusándome de ser
pro-ruso, y de cobrar el kremlin como mayor lindeza de las que me han podido
decir.
Fuera bromas, como os decía en “el lado oscuro de la fuerza”, de pronto se están sucediendo casos y escenas, que yo califico como provocaciones hacia Rusia, para incendiar todo esto y que acabemos en una guerra de verdad.
Sé que nos parece difícil de
creer, que hemos vivido muy tranquilitos estos 80 últimos años y que una guerra
nos viene muy grande. Y más si miramos a nuestros adolescentes y lo primero que
viene a la cabeza es que si le dan un fusil, se cae de espaldas por no saber
cogerlo. Pero ahí estamos.
Los Neocon (Neoconservadores
liberales y globalistas) americanos e ingleses están obcecados con incendiar
Europa, metiéndonos miedo constantemente, manteniendo siempre una amenaza viva,
ya sea una “plandemia “ o un misil ruso que llegue a Madrid en 5 minutos,
porque esto último sí se ha dicho esta semana. Ya os comenté que el Reino Unido
no puede soportar que haya alguien más fuerte que ellos en Europa, y a los de
las barras y estrellas les interesa mucho eliminar posibles rivales o
competidores, que bastante tienen ya con China. El problema es que hasta ahora,
ese término de “eliminar” era a nivel comercial o político, pero hoy ya
hablamos de una eliminación con todas las acepciones.
Y mientras tanto, nuestros
dirigentes europeos, porque lo de líderes les viene muy ancho, se dedican a reírle
todas las gracias al Sr Trump, que será como sea pero él defiende lo suyo, y a
hacer videos sobre lo que debemos poner en una mochila para aguantar 72 horas
en caso de catástrofe.
Pero mientras todo esto pasa, hay
algo que esta semana me ha llamado poderosamente la atención.
Vergüenza, eso es lo que siento
por mis iguales. Verdadera vergüenza ajena, por no decir asco, para con la
gente y los medios de comunicación.
En primer lugar, he podido ver
infinidad de veces como a Charlie Kirk le caía la cabeza de lado y le brotaba
un enorme chorrazo de sangre, en todas las cadenas de televisión generalistas. ¿Perdón?
¿Estas si son imágenes que se pueden mostrar sin reparos? Porque para otras
muchas imágenes menos crudas pixeláis o las recortáis directamente para no
herir sensibilidades. ¿qué pasa, que como éste era más radical que otros se
justifica su muerte? ¡Qué asco!, de verdad.
De la misma manera que he podido
oír conversaciones en la calle, en mi lugar de trabajo o en cualquier otro
sitio justificando ese asesinato. - Claro, este tipo era el que colgaba tweets
defendiendo el uso de armas – pues toma, ya te han dado con las armas.
¿En serio? ¿Hasta ese punto de
bajeza moral hemos caído?. Yo puedo estar de acuerdo con alguien o no, puedo
debatir e incluso enfadarme por confrontar opiniones y creencias, de hecho, ya
me pasa frecuentemente hablando de Ucrania, ¿pero desear o justificar una
muerte porque alguien me parece más facha o más rojo? ¿Hasta ese punto nos han
polarizado?
Porque sí, porque estamos
polarizados, nos han enfrentado desde hace años, esos mismos Neocons, que son
maestros en ingeniería social y que nos han planteado escenarios para que nos
decantemos a un lado o a otro, para que seamos de izquierdas o de derechas, del
Barça o del Madrid, hombres o mujeres. Todos enfrentados y discutiendo, porque
tú, y porque tú, porque me dijiste y porque yo entendí. Y mientras tanto, ellos
hacen la suya y sin darnos cuenta, por estar enfrascados defendiendo a nuestro
ombligo, que es lo único que somos capaces de ver, van aplicando medidas y
recortando libertades que vamos asumiendo como ranas hervidas.
Para quien no lo recuerde, es aquella
parábola sobre lo que le pasa a una rana si la metes en un cazo de agua hirviendo,
que saltará al mínimo contacto, pero si el agua está fría, no se enterará que
la estás hirviendo hasta que sea tarde.
Pues parece que sí, que esa
batalla nos la han ganado. Como sociedad, creyente (no en Dios, sino en lo que
nos cuentan), obediente y sumisa, hemos sido presa fácil de sus artimañanas y
nos hemos polarizado por completo.
Empezaron destruyendo el concepto
de familia, ya no vale la pena tener hijos, son muy caros y de mucha
responsabilidad, ¡compremos un perro!, así tapamos las miserias que si fuéramos
suficientemente valientes para airearlas se nos comerían. Enfrentemos a los
géneros diciendo que ya no son dos, que ahora si quieres puedes sentir que eres
una piedra y que te maltratan como minoría. Digamos que ya no eres como tus
padres y que no puedes trabajar de cualquier cosa, que tú tienes 16 carreras y
masters, que te han llevado a estudiar hasta los 30 años y que te has plantado frente
al mundo como un perfecto imbécil titulado que no sabes hacerte un huevo frito.
Y mientras, que el trabajo duro lo haga otro, ese mismo que viene en patera, y
hoy todos aclaman a Vox (partido que llaman de ultraderecha) por sus promesas
para echarlos a todos, cosa que no harán porque no sabrían ni a donde
mandarlos.
Pues nos están comiendo la
tostada amigos/as. Sin más. Esta misma semana he leído que el departamento de
educación de la excelsa Generalitat de Catalunya, quien me manda y rige justo
por debajo del Gobierno de España, ha llegado a un acuerdo con el corrupto y
enemigo declarado reino de Marruecos, para que haya cierto porcentaje de profesores
marroquíes en las aulas catalanas.
Insisto… ¿perdóoooooon?. Pero vamos
a ver, ¿cómo que maestros marroquíes en las aulas catalanas? ¿Pero alguien se
ha preguntado en qué línea va a ir el discurso de esta gente? ¡Que nuestros
hijos están ahí! ¿Nadie es capaz de ver que vamos a pasar de que las niñas
vayan vestidas demasiado cortas a la escuela a que les empiecen a poner
pañuelos y velos?
Me parece alucinante, que padres
de niños en edad de ir a la escuela vayan a protestarle a la escuela por qué han
suspendido al “tocho” de su hijo, que no hace más que incordiar en clase,
porque la maestra de turno no puede ni mirarlo fijamente, para que no le dé un
ataque de ansiedad al mocoso o que la acuse de acoso, pero en cambio esto se lo
comen enterito sin protestar. Simplemente increíble.
Y sí, ahora venid todos los “happy-flowers”
a decirme que soy radical, facha, pro-ruso, y lo que os venga en gana, pero a
mi de pequeño, si la liaba en clase, antes de llegar a casa ya lo sabían, y tras
la primera pregunta de QUÉ HAS HECHO, porque jamás me preguntaban por qué me
castigan o por qué me han dado un toque en la cabeza con los nudillos,(recuerdos
al Sr de Castro, que tenía una manaza considerable), probablemente me caía la
segunda reprimenda en casa. Porque los maestros tenían autoridad, era su
ecosistema, ahí eran los dioses y los niños iba a aprender, y si no te interesa
la lección, respeta a tus compañeros y calla.
Todo eso ya no existe, ahora los
profesores viven amedrentados y tienen que calificar a los alumnos dibujándoles
una carita sonriente o triste, nunca en rojo, no vaya a ser que les dé un infarto.
Y así están de subiditos, así están de creídos, mimados y egocentrados, lo
suficiente para creer que lo suyo es lo único válido, que son una especie de
seres divinos por el hecho de existir y que cuando son más mayores y presencian
un asesinato como el de Charlie Kirk, tienen derecho a justificarlo y
aplaudirlo porque el otro pensaba distinto.
Así que haré un último ruego al
Altísimo: Señor, ¿lo del meteorito para
cuándo? Ya está más que claro que te
hemos salido mal, empieza de cero, que tú eso de arrasar y volver a empezar ya
sabes como hacerlo.

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