Vistas de página en total

SUSCRIBETE A LOS AUDIOCAFES EN YOUTUBE

☕ Suscríbete a nuestros Audiocafés

¿Hoy no te da tiempo a leer? Aquí tienes todos los textos narrados. No te pierdas ninguna publicación. Un solo clic y ya formas parte de nuestra comunidad en YouTube. Y ES GRATIS!!!

🔔 Suscribirme en YouTube

domingo, 10 de agosto de 2025

ÁGORA - MIL GRACIAS

 

El pasado 16 de julio, aún no sé bien por qué, me decidí —trece años después— a volver a escribir. Supongo que tenía cosas que decir. El mundo se revuelve: política, economía, guerras… todo da coces como un animal herido, y la previsión es que seguirá haciéndolo.

Estos son temas que todavía no he tocado, porque sé que romperé muchos esquemas y voy a incomodar a más de uno. En estos años me ha fascinado y he estudiado la geopolítica y la geoeconomía, y si algún día me meto en esos charcos, no os preocupéis: os lo contaré como lo haría a una supuesta tía Enriqueta. Claro, con la condición de que se entienda, entretenga y, sobre todo, se salga del relato uniforme que nos sirven con cloroformo todas las mañanas en los “medios oficiales”. La idea es que cada cual piense por sí mismo, con la mayor libertad posible. Exactamente igual que hemos hecho estas últimas semanas. Siempre con permiso de Pústula Von der Leyen, claro, que cada vez estrecha más el cerco a quien opina distinto a ella y los suyos.

Pero volvamos al tema de hoy. El 16 de julio reabrí el blog: nueva estética, nuevos temas… y nueva edad. Hasta entonces, presumía de no tener redes sociales, más allá de LinkedIn que, aunque digan que es más profesional, no deja de ser un Facebook disfrazado con mono de trabajo.

Pues bien, ahora estamos en X, en Instagram y también en LinkedIn. Y contra todo pronóstico, las cifras me han abrumado. Pese a ser un blog de lectura, algo que siempre ofrece una popularidad limitada, me ha leído mucha más gente de la que podía imaginar.



Hoy es un domingo cualquiera, 10 de agosto. Es el día en que, según cuentan, quemaron en una parrilla a mi Santo y pidió que lo giraran, que por ese lado ya estaba hecho. Así fue como se convirtió primero en mártir y luego en santo.

También comienza una lluvia de meteoros asociada al cometa Swift-Tuttle, allá por la constelación de Perseo. Las llaman lágrimas, aunque siempre alegra verlas.

Y como ya era un día de celebración para mí, resulta que se convierte en doble motivo: veinticinco días después de reabrir el blog, estamos a las puertas de las mil visitas. Mil personas —aunque algunas hayan repetido— que han dedicado unos minutos de su vida a leerme, aplaudirme, criticarme, conocerme o detestarme. Lo importante no es eso, sino que os haya despertado alguna sensación.

Así que gracias. De corazón. Por leerme, por estar y por apoyar este proyecto, que tengo la certeza de que haremos muy, muy grande y que sin todos vosotros no tiene ningún sentido.

Y, por supuesto, gracias también a esos dos gatos, con gafas de pasta, que me acompañan en silencio (o no tanto) mientras escribo. Ellos no lo saben, pero son una parte muy importante de todo esto. Pronto lo descubriréis.

 

Recibid el más cariñoso de mis abrazos