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viernes, 10 de octubre de 2025

CAFE CON PALOMITAS - ANIMAL

Hoy estamos de crítica cinematográfica. Del mismo modo que hice el mes pasado con la película “Cautivo”, hoy voy a hablaros de una serie corta que me he tragado del tirón este fin de semana y que recomendaré encarecidamente. Ya sabéis, de esas que te dejan con la taza de café fría porque no puedes parar


ANIMAL (Netflix)




Creada por Víctor García León, que tengo que reconocer que no lo tenía controlado, pero que en esta ocasión ha hecho una excelente comedia, fresca, nada empalagosa y con momentos que rayan la genialidad, ya  sea por cómo está planteada, como por la sensación que el reparto no podía estar mejor escogido.

En cuanto al reparto, hablaré de los dos papeles principales, aunque hay varios más de entre los personajes que valdría la pena dedicarles un monográfico para ellos solitos. Todo esto con un constante acento gallego muy marcado, de aldea, hórreo y pazo, que le dan un ambiente más rural del que ya tiene y que como ya sabemos, si es gallego suena hasta mejor. 

Luis Zahera. Que aunque su cara me suena y lo habré visto en alguna otra película, porque hasta tiene un goya, al arrancar la serie me resultó un perfecto desconocido. La verdad es que da la sensación que el guion lo haya hecho su prima, porque es un traje a medida. Creíble 100%, tanto por su aspecto físico como por esos gestos de tipo al que ya te imaginas cagándose en todo sin despeinarse.

Y Lucía Caraballo, que es su contrapunto, el máximo ejemplo de esta maldita cultura woke del buenismo, el buenrollismo y el perrismo, que no sé si son condiciones que ya venían con ella, quiero decir, que la actriz ya sea así en su casa o es todo interpretación, pero la verdad es que también lo hace del todo creíble y funciona a las mil maravillas junto al despropósito de vida de Antón, el personaje de Luis Zahera.

Porque si por algo me hizo gracia y me llamó la atención desde el minuto uno, fue ese contrapunto, un veterinario rural con una vida que parece que vaya a desmoronarse en cualquier momento frente a una chiquilla que solo le falta vender artículos para unicornios en la tienda donde trabaja y aun así te cae bien, joder. Que ya es decir.

Se dan situaciones y momentos en que me recordó mucho a mi colección de “perrijos”, que publiqué en el blog la segunda mitad del mes de agosto y que a día de hoy, sigue siendo de lo que más habéis leído y más interés ha despertado.

Lo cierto es que la serie, sin haceros spoiler, recoge un poco ese concepto que quise poner sobre la mesa con mis artículos, hablando de quien amando a los animales, como es mi caso. Ya lo sabéis los que me habéis ido siguiendo. Y quien los trata como tal, sin tapujos. No como un igual, sino como un animal, al que se le puede querer y cuidar mucho pero sin confundirnos nosotros ni confundirlos a ellos con roles y conductas que no les pertenecen.

Y a colación de ese concepto nos encontramos con ese veterinario rural que es Antón, quien es capaz de meter el brazo por el ano de una vaca hasta el hombro y se ve forzado para reencauzar su vida a trabajar en una tienda para mascotas donde se contempla el spa o un “desahogador” con forma de perro, textura suave y orificio bajo el rabo. El cojín de toda la vida para que el perro se lo tire cuando va cachondo, para resumir.

Esto provoca multitud de situaciones cómicas que disfrazan un poco un trasfondo psicológico  de cada personaje que también daría para escribir sobre ellos, uno por uno.

Desde Uxía (Lucia Caraballo), como sobrina "happy-flowers" de Antón (Luis Zahera), o Sabela, una ex que ni lo es ni deja de serlo de Antón y encarnada por  Carmen Ruiz y que también borda el papel como sufrida i martirizante compañera del veterinario, con un carácter tan suyo como para soportarlo.

La verdad es que os la recomiendo mucho. Se estrenó no hace ni un mes y ya están disponibles  los 9 capítulos con los que cuenta que os aseguro que os arrancarán más de una sonrisa.





sábado, 20 de septiembre de 2025

CAFÉ CON PALOMITAS – CAUTIVO

 

“Año 1575. El joven soldado Miguel de Cervantes es capturado en alta mar por corsarios árabes y llevado a Argel como rehén. Consciente de que allí le espera una cruel muerte si su familia no paga pronto su rescate, Miguel encontrará refugio en su pasión por contar historias. Sus fascinantes relatos devuelven la esperanza a sus compañeros de prisión y acaban por llamar la atención de Hasán, el misterioso y temido Bajá de Argel, con el que comienza a desarrollar una extraña afinidad. Mientras los conflictos crecen entre sus compañeros, Miguel, llevado por su inquebrantable optimismo, comenzará a idear un arriesgado plan de fuga.”

Esta es la sinopsis de la película, la que leí yo antes de decidir acudir al cine este mismo sábado. Pues bien, excepto los nombres propios, olvidaos de todo eso.

Me sentí atraído por ser una película de Alejandro Amenábar, altamente reputado. Por ser una historia sobre los años menos conocidos de Cervantes, y porque un sábado tarde no es mal plan acudir a una sala de cine, incluso acompañado de mi madre. Y aunque leí en algunos comentarios y críticas, que se daba alguna pincelada sobre una supuesta homosexualidad de Cervantes, no hice mucho caso, ya que es sabido por todos que estuvo casado con doña Catalina de Salazar y posteriormente incluso tuvo una pareja, doña Ana de Villafranca.



La verdad es que tal y como pone la ficha de la propia película, son 133 minutos lo que dura, de los que, al salir, os puedo asegurar que me han sobrado 125. Siendo generoso y teniendo en cuenta la media docena de anuncios previos.

Quizás esperaba a un Cervantes mirando molinos mientras imaginaba a gigantes o ideando batallas y duelos por doquier conforme avanzaba por sus años de juventud, pero no. Muy lejos de todo eso, solo puedo quedarme con un solo detalle.  Ya sabía que lo de Saavedra, se lo puso él mismo, en realidad su segundo apellido era “de Cortina”, pero que durante su estancia en Argelia, fue conocido por “el del brazo roto”, que en árabe vendría a ser “Shaibedraa”, y de ahí, Saavedra. Todo lo demás, muy prescindible.

De hecho, batallas de espadas si las hay, porque si de algo puede presumir la película, es de la facilidad y tendencia a la sodomía. Me explico. La historia que intentan explicarnos es que Cervantes pasó 5 años en un suave cautiverio en Argelia, y digo suave porque accede a cierto trato de favor por parte del Bajá que, a cambio de contarle historias, si éstas le gustan le concede un día de libertad por la ciudad.

En sus días de libertad se va topando con castellanos exiliados y convertidos al Islam, y como en el programa televisivo Viajeros, todos han triunfado y están bien integrados y adinerados. Y ya como máximo exponente, el propio Bahá, un italiano atormentado que vio degollar a su madre a manos de los moros cuando era un crio, y hoy estaba de regente en aquella ciudad-estado. Un bahá de ojos azules, una barba dibujada más que recortada y ataviado de largos batines que muestran sin pudor su torso desnudo. Así a primera vista me ha parecido ver a la reencarnación de Tino Casal (cantante mítico de los 80) y que como él, lo de la sodomía no le resultaba nada extraño.

Pues bien, entre reticencias iniciales, pero ahora te cuento un cuento, ahora se lo explico a los demás reclusos cuando vuelvo con ellos y ahora te invito a comer, te prometo no sé cuantas cosas y al final te como los morros, pasa la película sin pena ni gloria. Hasta tal punto que, habiéndose ido de madre una historia que no nos cuenta absolutamente nada, que ya desde el principio del film aparecen dos frailes que son el vivo retrato de don Quijote y Sancho, para que no nos olvidemos que pretendían hablar de su autor, pero que entre cuentos que no son ni suyos, ya que lo que causa más efecto en el Bahá es la lectura del Lazarillo de Tormes, momentos de esplendor gay y alguna que otra fantasía de ese joven Cervantes, llegan los créditos, la decepción absoluta y el descrédito hacia un Amenábar que hasta hoy aun tenía en cierta estima cinematográfica.

 

👉 Y tú, ¿qué opinas? ¿La has visto? ¿Se puede reinventar un mito histórico con tanta libertad creativa… o hay líneas que no conviene cruzar cuando hablamos de alguien como Cervantes?