Todo el mundo, tiene más o menos, bien considerado esto de
escribir. De eso he podido darme cuenta hace mucho tiempo ya.
En cuanto alguien sabe que vomitas tus ideas en un blog como
este, rápidamente notas la aceptación de quien te rodea.
Si además tienes un canal de youtube, donde narras todas
esas arcadas, el reconocimiento sube un peldaño.
Pero como digas que tienes algún libro publicado o que lo
tienes en proceso de salir a la venta, entonces ya se raya el aplauso.
Y ya os digo ahora, que no es para tanto.
Ahora no voy a hacer un ejercicio de falsa molestia,
diciendo que esto no es nada, que esto sale solo y que hoy en día cualquier
tonto hace relojes. Aunque reconozco que he usado ese argumento alguna vez.
Lo cierto, es que en mi caso, sale y salió años ha, como un
impulso.
Yo ya soy de hablar, de hecho, se puede decir que hablo por
los codos en mi día a día. Trabajando, socializando o conmigo mismo. Pero por
lo visto, aun me han quedado cosas siempre por decir.
Desde pequeñito, me ha gustado observar. Alejarme un poco de
mi mismo y del mundo, y mirar las cosas desde cierta distancia, intentando
encontrar algo de objetividad.
Y creedme, eso sí es algo que va muy bien.
Ves patrones, conductas y gestos que se repiten, una y otra
vez.
Por mucho que nos guste pensar que somos especiales y que
nos diferenciamos del insaciable populacho, en realidad, somos una parte más de
él, y caemos en los mismos tópicos y conductas.
Pero no rompamos la magia, si tu crees que eres distinta/a
del resto, agárrate ahí que tampoco es malo.
Pero para no desviarme del tema, hoy venía a hablar sobre lo
bueno y lo mucho que ayuda esto de escribir.
Es un ejercicio que te permite decir lo que te dé la gana.
Ya no buscando un refinamiento literario, ni una exhibición de recursos
literarios a la altura del mismo Cervantes, por el simple hecho de hacerlo.
Da igual si lo que escribas va a ser algo que solo leas tú.
O que lo destruyas en cuanto lo des por terminado, algo que no te recomendaré
nunca.
Pero es algo parecido a tomar confesión. Sabes que hay
alguien tras la celosía, a quién no ves, y que cuando escribes eres tú mismo, y
ante todo, es alguien que ha jurado no revelar lo que digas, así que gozas de
la libertad de decir cuanto te apetezca.
Y eso es liberador. ¡Sanador diría yo!
Descongestionas tu masa encefálica, eliminas dudas y
vaivenes, y hasta llegas a conclusiones.
Sí, conclusiones sobre eso que has observado si te has
tomado la molestia de abstraerte y analizar lo que te rodea. A la gente, a sus
modos y costumbres, a las modas o a los tics y gestos que un día adoptamos y al
siguiente soltamos.
Dicen que ayuda, y supongo que me ha ahorrado muchas
sesiones de terapia. De esas a las que jamás habría ido, ese es otro tema del
que un día hablaremos.
Porque cuando escribo, y ahí viene lo de hacerlo para mí más
que por necesidad de audiencia, me vacío, me limpio y sano.
Porque uno debe concentrarse un poco para no soltar la línea
argumental de lo que quiere decir, y reconozco que a veces divago y me voy por
los cerros de Úbeda. (expresión para decir que se me va la olla y salto de un
tema a otro).
Tengo que reconocer que para eso también tengo facilidad,
aunque ya puestos, haré un ejercicio de humildad y confesaré mis dificultades.
Detesto leerme. Os lo garantizo.
No pasaría nada si esto fuera un diario íntimo y lo usara
para dejar por escrito que hoy me he sentido lozano y estupendo y que me he
cruzado con aquel o aquella con quien siempre coincido, pero nunca hablo. Pero
no.
Como padezco de cierta incontinencia y sabiendo que si me
pongo a escribir, esto va a ir para largo, pues no se me ocurre nada mejor, que
hacerlo público.
Eso ya es capítulo aparte.
A eso no os voy a animar nunca, es una decisión muy personal.
Y lo cierto es que en estos textos cortos, me siento libre
porque no profundizo ni me extiendo demasiado, pero cuando arranco con algún
texto que sé que me va a llevar a profundizar un poco más o que tiene que
exponer una historia de principio a fin, ahí sí, ahí aparecen jueces y críticos
invisibles que en este formato guardan silencio.
Uno se lee, porque por poco que me guste, hay que repasar, y
se ve reflejado.
No hace falta que escribas sobre ti mismo, aunque alguna
anécdota real siempre cae, no hace falta que te expongas en exceso, aunque mi
mayor defensa siempre haya sido la desnudez (metafórica), es inevitable verse
ahí.
En mi caso, quien me conoce y me lee, incluso me comenta que
escribo tal y como hablo y que resulta complicado no verme hablando lo que uno
va leyendo.
Supongo que esa propia desnudez, hace que mis latiguillos y
mis dejes afloren entre mis palabras y si has tenido que sufrir alguna vez
tener que escucharme hablar en persona, pues eso quede.
Así que esa es la gran barrera, y el motivo por el que la
gran mayoría que se anima a llenar una hoja de papel de palabras, no va un paso
más allá. Porque no deja de ser una forma de exponerse al mundo y de decir, soy
así, estoy desnudo y ahí está lo que pienso, ahora el trabajo es del otro para
gestionarlo, si se quiere.
Pero es que tampoco es necesario.
A lo que siempre os animaré es a que lo probéis, a que un
día, uno cualquiera. No es necesario estar más triste o menos, más contento o
que te haya pasado nada, simplemente, algo que intentaba inculcarle a mi hijo
cuando aún era un mocoso, que me escribiera y contara cómo le había ido el día,
aunque hubiéramos estado juntos.
Y aunque no tiene este vicio que yo tengo, sí puedo decir
que hoy por hoy tiene una verborrea de consideración. Y eso me enorgullece.
A él le fue bien, a mi también, de otra manera, y me sigue
yendo bien cada vez que os suelto una disertación como esta, y estoy seguro que
a vosotras también.
Que, a quien le haga falta, le clarificará las ideas, le
despejará dudas, le conectará consigo misma y la ayudará a conocerse más y
mejor y que poco a poco, esa costumbre la conducirá a poner en orden las
palabras que necesita para expresar lo que siente en cada momento.
Así que adelante quien quiera aventurarse en esto, yo
seguiré haciéndolo, le guste a quien le guste y le joda a quien le joda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario