Vistas de página en total

SUSCRIBETE A LOS AUDIOCAFES EN YOUTUBE

☕ Suscríbete a nuestros Audiocafés

¿Hoy no te da tiempo a leer? Aquí tienes todos los textos narrados. No te pierdas ninguna publicación. Un solo clic y ya formas parte de nuestra comunidad en YouTube. Y ES GRATIS!!!

🔔 Suscribirme en YouTube

sábado, 9 de mayo de 2026

#63. DICEN QUE AYUDA

 

Todo el mundo, tiene más o menos, bien considerado esto de escribir. De eso he podido darme cuenta hace mucho tiempo ya.

En cuanto alguien sabe que vomitas tus ideas en un blog como este, rápidamente notas la aceptación de quien te rodea.

Si además tienes un canal de youtube, donde narras todas esas arcadas, el reconocimiento sube un peldaño.

Pero como digas que tienes algún libro publicado o que lo tienes en proceso de salir a la venta, entonces ya se raya el aplauso.

Y ya os digo ahora, que no es para tanto.

Ahora no voy a hacer un ejercicio de falsa molestia, diciendo que esto no es nada, que esto sale solo y que hoy en día cualquier tonto hace relojes. Aunque reconozco que he usado ese argumento alguna vez.

Lo cierto, es que en mi caso, sale y salió años ha, como un impulso.

Yo ya soy de hablar, de hecho, se puede decir que hablo por los codos en mi día a día. Trabajando, socializando o conmigo mismo. Pero por lo visto, aun me han quedado cosas siempre por decir.




Desde pequeñito, me ha gustado observar. Alejarme un poco de mi mismo y del mundo, y mirar las cosas desde cierta distancia, intentando encontrar algo de objetividad.

Y creedme, eso sí es algo que va muy bien.

Ves patrones, conductas y gestos que se repiten, una y otra vez.

Por mucho que nos guste pensar que somos especiales y que nos diferenciamos del insaciable populacho, en realidad, somos una parte más de él, y caemos en los mismos tópicos y conductas.

Pero no rompamos la magia, si tu crees que eres distinta/a del resto, agárrate ahí que tampoco es malo.

Pero para no desviarme del tema, hoy venía a hablar sobre lo bueno y lo mucho que ayuda esto de escribir.

Es un ejercicio que te permite decir lo que te dé la gana. Ya no buscando un refinamiento literario, ni una exhibición de recursos literarios a la altura del mismo Cervantes, por el simple hecho de hacerlo.

Da igual si lo que escribas va a ser algo que solo leas tú. O que lo destruyas en cuanto lo des por terminado, algo que no te recomendaré nunca.

Pero es algo parecido a tomar confesión. Sabes que hay alguien tras la celosía, a quién no ves, y que cuando escribes eres tú mismo, y ante todo, es alguien que ha jurado no revelar lo que digas, así que gozas de la libertad de decir cuanto te apetezca.

Y eso es liberador. ¡Sanador diría yo!

Descongestionas tu masa encefálica, eliminas dudas y vaivenes, y hasta llegas a conclusiones.

Sí, conclusiones sobre eso que has observado si te has tomado la molestia de abstraerte y analizar lo que te rodea. A la gente, a sus modos y costumbres, a las modas o a los tics y gestos que un día adoptamos y al siguiente soltamos.

Dicen que ayuda, y supongo que me ha ahorrado muchas sesiones de terapia. De esas a las que jamás habría ido, ese es otro tema del que un día hablaremos.

Porque cuando escribo, y ahí viene lo de hacerlo para mí más que por necesidad de audiencia, me vacío, me limpio y sano.

Porque uno debe concentrarse un poco para no soltar la línea argumental de lo que quiere decir, y reconozco que a veces divago y me voy por los cerros de Úbeda. (expresión para decir que se me va la olla y salto de un tema a otro).

Tengo que reconocer que para eso también tengo facilidad, aunque ya puestos, haré un ejercicio de humildad y confesaré mis dificultades.

Detesto leerme. Os lo garantizo.

No pasaría nada si esto fuera un diario íntimo y lo usara para dejar por escrito que hoy me he sentido lozano y estupendo y que me he cruzado con aquel o aquella con quien siempre coincido, pero nunca hablo. Pero no.

Como padezco de cierta incontinencia y sabiendo que si me pongo a escribir, esto va a ir para largo, pues no se me ocurre nada mejor, que hacerlo público.

Eso ya es capítulo aparte.  A eso no os voy a animar nunca, es una decisión muy personal.

Y lo cierto es que en estos textos cortos, me siento libre porque no profundizo ni me extiendo demasiado, pero cuando arranco con algún texto que sé que me va a llevar a profundizar un poco más o que tiene que exponer una historia de principio a fin, ahí sí, ahí aparecen jueces y críticos invisibles que en este formato guardan silencio.

Uno se lee, porque por poco que me guste, hay que repasar, y se ve reflejado.

No hace falta que escribas sobre ti mismo, aunque alguna anécdota real siempre cae, no hace falta que te expongas en exceso, aunque mi mayor defensa siempre haya sido la desnudez (metafórica), es inevitable verse ahí.

En mi caso, quien me conoce y me lee, incluso me comenta que escribo tal y como hablo y que resulta complicado no verme hablando lo que uno va leyendo.

Supongo que esa propia desnudez, hace que mis latiguillos y mis dejes afloren entre mis palabras y si has tenido que sufrir alguna vez tener que escucharme hablar en persona, pues eso quede.

Así que esa es la gran barrera, y el motivo por el que la gran mayoría que se anima a llenar una hoja de papel de palabras, no va un paso más allá. Porque no deja de ser una forma de exponerse al mundo y de decir, soy así, estoy desnudo y ahí está lo que pienso, ahora el trabajo es del otro para gestionarlo, si se quiere.

Pero es que tampoco es necesario.

A lo que siempre os animaré es a que lo probéis, a que un día, uno cualquiera. No es necesario estar más triste o menos, más contento o que te haya pasado nada, simplemente, algo que intentaba inculcarle a mi hijo cuando aún era un mocoso, que me escribiera y contara cómo le había ido el día, aunque hubiéramos estado juntos.

Y aunque no tiene este vicio que yo tengo, sí puedo decir que hoy por hoy tiene una verborrea de consideración. Y eso me enorgullece.

A él le fue bien, a mi también, de otra manera, y me sigue yendo bien cada vez que os suelto una disertación como esta, y estoy seguro que a vosotras también.

Que, a quien le haga falta, le clarificará las ideas, le despejará dudas, le conectará consigo misma y la ayudará a conocerse más y mejor y que poco a poco, esa costumbre la conducirá a poner en orden las palabras que necesita para expresar lo que siente en cada momento.

Así que adelante quien quiera aventurarse en esto, yo seguiré haciéndolo, le guste a quien le guste y le joda a quien le joda.

 

 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario