Hoy, de madrugada, me ha asaltado una canción a la cabeza
Y no he podido resistir la tentación de traducirla y transcribirla
Eso si, aportando mi granito de arena al finalizar el texto
Así que os reto a que adivinéis de qué canción se trata.
¿Quién te va a decir cuándo es demasiado tarde?
¿Quién te va a decir que las cosas no son tan geniales?
No puedes seguir así, pensando
que nada va mal.
¿Quién te va a llevar a casa esta noche?
¿Quién te va a recoger cuando te caigas?
¿Quién va a descolgar el teléfono cuando llames?
¿Quién va a escuchar tus sueños?
¿Quién se va a tapar los oídos cuando grites?
No puedes seguir así, pensando
que nada va mal.
¿Quién te va a llevar a casa esta noche?
¿Quién te va a sostener cuando estés temblando?
¿Quién va a estar a tu lado cuando te vengas abajo?
No puedes seguir así, pensando
que nada va mal.
¿Quién te va a llevar a casa esta noche?
Sabes que no puedes seguir así,
pensando que todo está bien.
¿Quién te va a llevar a casa esta noche?
Porque muchas veces creemos lo que queremos creer.
Cerramos los ojos ante lo que nos abofetearía la cara con un
gesto de pura realidad.
Preferimos mirar hacia donde creemos que está nuestro
bienestar,
sin importar las consecuencias.
Incluso sabiendo que nos estamos equivocando.
Incluso siendo conscientes de que esa actitud
nos va a llevar, una vez más, al mismo sitio.
Al dolor.
A un dolor que no se aprende,
que no se amortigua,
que no se vuelve más llevadero.
Un dolor que ya conoces.
Y al que, aun así, vuelves.
Convencido de que sin él
has sentido menos,
has querido menos,
has vivido menos.
Cuando en realidad,
lo único que haces
es llegar tarde
a lo que ya sabías desde el principio.
Te esfuerzas en mantener esa desazón
más de lo que te esforzaste en mantener a quien
estaba dispuesto a llevarte a casa esta noche.
Y reconocer ese esfuerzo tardío
no hace más que alimentar tu tormento.
Pero una vez que se ha dado todo por perdido
Necesitas sentir
Lo que sea
Como sea
Y optas por lo que te queda
La culpa por no haberlo dado todo
El llanto que jamás compensa lo perdido
Y el vacío que crees que nadie más podrá llenar
Porque insistes en simular que todo está bien
Y un último halo de orgullo mal entendido
Te hace creer que no has perdido
Sino que ese alguien no era digno de ti
Pero en tu fuero más interno
Sabes que no luchaste
Y eso es lo que te acompañará a casa esta noche

A eso se le llama resignarse amigo mío.
ResponderEliminarNo tengo tan claro que sea una cuestión de resignación, más bien de darse cuenta que no actuar cuando debes, después pasa factura, y eso es lo que te acompañará a casa esa noche
ResponderEliminar