Esto empezó como un experimento sin hipótesis.
Solo tenía café, dos gatos y una necesidad leve de molestar al algoritmo.
El 15 de julio decidí, después de muchos años, volver a
abrir un blog.
Supongo que en ese tiempo se me habían acumulado demasiadas cosas por decir.
Tuve que abusar de los textos que aún conservaba de mi blog
anterior, para que no se viera vacío.
Hoy ya son un apartado más, parte de la historia.
Recuerdo la compulsividad de Perrijos, o de La
tarjeta roja, o de cualquiera de los más de ochenta textos que llevamos
compartidos con vosotros.
De lo que sí estoy seguro es de que, sin quienes dedicáis
unos minutos a leerme, esto no tendría sentido.
Igual que no lo tenían mis noches de insomnio.
Hoy ya todo tiene una razón de ser.
Y por eso, os doy mis más sinceras GRACIAS.
El experimento sigue.
Y parece que, contra todo pronóstico, funciona.
(Tres meses de tinta, café y gatos.)

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