Tengo que reconocer que, aunque intento documentarme y tener conocimiento de causa para cada cosa que digo, a veces, la gran campaña de desinformación a la que nos someten gobiernos y medios “generalistas”, termina calando.
Eso, si lo juntamos a la opinión personal que pueda tener yo
sobre cierta gente o ciertas posturas, puede llevarme fácilmente a mostrar
severidad o demasiada laxitud hacia unos y otros. Así que en este escrito,
repartiré tanta estopa como alto entonaré el mea culpa.
Quien me haya leído sabrá sobradamente de mis escasas simpatías
hacia esa niña que otrora fue abanderada de la lucha contra el cambio
climático, la reencontrada Greta Thumberg. O la poca simpatía que me puede
despertar la ex alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.
Bien, aunque continue creyendo que a Greta le puede faltar
un hervor y que Ada cada vez se parece más al tío Ramón, tengo que agachar la
cabeza y reconocer que son un par de valientes. A la influencer, esa tal Ana
Alcalde no la conozco, así que no opinaré sobre ella. Pero lo cierto es que,
exceptuando a Yemen, son los únicos que se han atrevido a acercarse a la zona de
exclusión, y aunque me han provocado cierta sonrisa todas las vicisitudes que
han tenido, desde los frustrados intentos de salir de puerto hasta los
supuestos ataques de drones, una cosa está clara. Sabían a lo que iban, se la
han jugado y han llegado.
Hoy están apresados en una penitenciaría al sur de Israel, acusados
de terrorismo por el propio ministro de seguridad nacional en persona, pero lo
que intuyo que querían hacer, lo han conseguido. Han puesto frente a todos
quién es realmente Israel. Y aclaro, cuando hablo de Israel, me refiero a sus
mandatarios, no a la población que nada tiene que ver con esto.
Del mismo modo que los palestinos poco tienen que ver con
Hamás, y los siguen ejecutando, porque sí, porque es un genocidio. Porque han
muerto más periodistas que en toda la segunda guerra mundial, porque francotiradores
abaten indiscriminadamente a madres e hijos mientras acuden a buscar comida o
medicamentos. Y eso, por más que se me explique, no voy a entenderlo.
Nadie ve como se mata, nadie ve cadáveres en los medios,
solo la política de derrumbe de toda infraestructura y la limpieza de terreno
que están haciendo para empezar a construir su “Marina d’Or” en Gaza (* Nota al
pie). ¿Pero alguien cree de verdad que esto va de terrorismo? Para nada.
En primer lugar, recientemente se descubrió una bolsa de gas
frente a las costas de Gaza con la mayor reserva del mundo de este producto, en
segundo lugar, los hijos de Trump y Tony Blair ya tienen firmados los contratos
de reconstrucción de todo eso que vemos a diario que están limpiando. Y me
preguntaréis, ¿y qué pinta Tony Blair aquí?, sí ese de la foto de las Azores
que tanto hablaba de las armas de destrucción masiva junto a Bush hijo y Aznar.
Pues Tony Blair va a ser el próximo gobernador de Gaza. Qué
cosas, un británico metido en medio de este follón. Y con este gesto de
generosidad por su parte, porque se intuye que va a ser justo y magnánimo en su
cargo, es como cerramos el círculo y Palestina vuelve a ser el protectorado
británico que fue antes de que la ONU le arrebatara parte de su territorio para
crear Israel.
Así que como podéis ver, todo se hace con la mejor de las
intenciones, en pro de la democracia y por el mero hecho de ayudar al prójimo. Por ese motivo me resulta tan gracioso como
patético ver a periodistas aguantando el discurso israelí, o a la población
discutiendo si es genocidio o no, si participan en eurovisión o se les veta en
eventos deportivos. Eso sin mencionar que no vi tanta discusión cuando empezó
el conflicto en Ucrania, quizás porque son rubios y sus vidas valen más.
¿No os dáis cuenta que mientras discutís por eso os tienen
entretenidos y ellos siguen haciendo la suya? Ningún partido con ansias de
alcanzar el poder va a solucionar nada, y los que ya están en el poder aún
menos, así que yo seguiré pensando que está muriendo gente y que eso está por
encima de ideologías.
Por lo que el lugar en que quedan Ada y Greta, al haberse
embarcado en esa aventura, más allá de cuestiones políticas, es el de raras reaccionarias,
y pese a que no compro todo lo que dicen y sigo estando a las antípodas de sus
discursos, hoy entono el mía culpa por haberlas prejuzgado y les reconozco la
valentía que han tenido, frente a quien las crucifica sin moverse de su sillón
y les doy todo mi reconocimiento, por que errar es humano, pero insistir en el
error me convertiría inevitablemente en un idiota perdido.
*Para los que no sean españoles o demasiado jóvenes, Marina
d’Or fue un complejo turístico gigantesco en la costa levantina española, que
se empezó a construir y no se terminó porque la corrupción entre políticos
llevo a las empresas constructoras a la quiebra mientras multitud de familias
se preguntaban qué hacer con los apartamentos de multipropiedad que habían
comprado frente al mar.

.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario