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viernes, 10 de abril de 2026

#54. UNA VEZ, Y OTRA, Y OTRA MÁS…

 

Tenemos todos claro que el hombre, como especie, es el único animal que tropieza con la misma piedra, dos veces. Incluso más. Los hay que hasta van a buscar la piedra para provocar el tropiezo. Somos así.

Y cuando creemos que tenemos un tema ya superado, ¡zas!, aparece inesperadamente de nuevo.

Todo el mundo vive muy tranquilo pensando que todo está bien, que la gente puede hacer y decir lo que quiera, especialmente en las redes, pero no es así.

Algunas son más permisivas que otras, y te dejan margen para opinar, mostrar, publicar y citar a quien sea. Otras en cambio, aun pareciéndolo, un día te dan un aviso y te muestran una cartulina amarilla.

Hablo de esta serie que tenemos a medias, de Yo, Meretriz. Sí, habla sobre la prostitución, pero no como hecho morboso y oculto, no como un motivo pecaminoso, sino de su historia, del impacto que ha significado en la sociedad a lo largo de los siglos.


Y aun y así, nos amenazan con banearnos, con dejar de mostrar nuestro perfil y vetar nuestro contenido. A nosotros, mis gatos y yo, nos da un poco igual que Zuckerberg saliendo de misa haya tenido una aparición mariana y haya considerado que este contenido sea pecaminoso o poco recomendable, pero nos sabe mal por vosotros/as.

Sé que no os va la vida en ello, pero es una serie histórica, donde yo aprendí muchísimo sobre un tema tan desconocido como ese, y con el que tenía la vana esperanza que vosotros también lo hicierais.

Pero con este breve escrito os avanzo que no. Que no pienso doblegarme ante la oleada puritana woke de este personaje y su página. Que no pienso cambiar una sola coma ni de mis textos ni de los anuncios que hago para promocionarlos.

Porque eso sería bajar a su nivel, eso sería darle la razón.

Han sido ellos quien ya tuvieron problemas por limitar, castrar y censurar a mucha gente durante la última pandemia.

Y del mismo modo, que me importa lo mismo que un rábano, que alguien pueda entrar por error en mi blog o en mi canal de youtube, buscando contenido de alto voltaje al confundirse con el contenido, daré la misma importancia a la posible censura que me apliquen en esta red social.

Podría apoyarme en el lloriqueo y entrar a comparar perfiles.

Podría poner sobre la mesa la cantidad de petardas enseñando carne que hay o la  cantidad de intentos de estafas que te asaltan a diario en mensajes privados, o la cantidad de supuestos gurús que te dan soluciones milagrosas para todo, pero no, ni es nuestro estilo ni tengo por qué perder el tiempo en un estéril intento de defensa comparándome con todo eso.

Mis textos son como son, gustarán más o menos, estarán mejor o peor escritos, pero son míos y no los tocaré ni modificaré para agradar a una colección de rameras arrepentidas como parecen estos moderadores de contenido.

Así que no alargaré más este pataleo, porque lo es, porque me molesta infinitamente, ya no el hecho que me puedan banear, o incluso suspender el perfil, sino por el hecho que hoy en día aun debamos estar hablando de esto.

Que tal y como os decía no hace mucho en aquel “Manifiesto de lo nuestro”, nos están robando la tostada. Que esta Europa en la que vivo, cada día es menos libre, es más restrictiva y más dictatorial. Donde vivimos, nos guste o no, a las órdenes de morales que no son las nuestras, intereses de países a miles de kilómetros y con intenciones que jamás aprobaríamos.

Así que más que nunca, y ante la posibilidad que nos limiten o prohíban publicar más contenido, entrad, suscribíos y seguid leyendo y escuchando si así lo deseáis, para mí, todos sois bienvenidos a nuestro blog, y nuestro canal.

 

 

 

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