Vistas de página en total

SUSCRIBETE A LOS AUDIOCAFES EN YOUTUBE

☕ Suscríbete a nuestros Audiocafés

¿Hoy no te da tiempo a leer? Aquí tienes todos los textos narrados. No te pierdas ninguna publicación. Un solo clic y ya formas parte de nuestra comunidad en YouTube. Y ES GRATIS!!!

🔔 Suscribirme en YouTube

sábado, 18 de abril de 2026

#57. DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS

INTRODUCCION:

Antes de empezar con el texto de hoy, hay algo que quiero comentaros.

Durante estos meses, hemos ido alternando textos nuevos con otros que formaban parte de un blog anterior, de hace ya quince años. Ha sido una forma de darles una segunda vida, de volver a mirarlos con la calma que da el tiempo y, por qué no decirlo, también de darme un poco de margen para seguir escribiendo sin prisas.

Pero ese bloque de textos ya se ha cerrado. A excepción de uno, larguísimo, que aún estoy valorando si reescribo o no. El resto, en estos seis últimos meses, los hemos terminado.

A partir de ahora, Tinta y Café seguirá su camino con un pequeño cambio de ritmo: los textos serán todos nuevos y se publicarán únicamente los sábados.

No es un paso atrás, ni mucho menos. Es, si acaso, una forma de dar más espacio a lo que viene, de escribir con más intención y menos inercia.

El canal de YouTube, en cambio, seguirá con la misma cadencia, dando voz a aquellos primeros textos que dieron forma a este blog y que aún no la tienen. Porque, aunque hayan pasado unos meses, siguen diciendo lo mismo. O quizás, ahora, incluso un poco más.

Así que nos seguimos leyendo… y escuchando.

¡Arrancamos!



DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS

Durante estos meses, hemos venido publicando textos nuevos, que se alternaban con los que ya había escrito hace, diez, doce, quince años atrás.

He retocado y actualizado textos que creía que podían encajar con la vida que tenemos hoy, tratando de no alterar la esencia de lo que quise decir en ese momento.

Aunque debo confesar, que no he cambiado demasiado en mi forma de pensar de cuando tenía cuarenta añitos, a ahora, que ya voy en caída libre hacia los cincuenta y cinco.

Quizás ahora huyo un poco de aquellas frases rebuscadas y extensas que tanto me gustaban años atrás y opto más por frases más sintéticas, mientras mantengan la misma carga emocional y la misma idea a transmitir.

Pero esos textos se van acabando.



Aún queda un estudio que hice, muy extenso, muy cargado de datos, fechas y contenidos, que estoy valorando si “remasterizar” o no. Habla sobre la filosofía del Tantra Shastra.

Y antes de que alcéis un grito al cielo, ya os digo que va mucho más allá que aquello tan mal entendido de tener sexo sin tocarse o de correrse para adentro. Ahí hay gran parte de leyenda urbana y esas son prácticas que están reservadas para muy pocos, casi únicamente para monjes tibetanos, quien precisamente no es que practiquen sexo con demasiada frecuencia.

Pero ese de momento, lo iré trabajando y veré qué tal queda finalmente. No os quiero avanzar más.

El hecho es que, ahora se abre todo un espacio libre de reinterpretaciones de textos. Y aunque no sufro por la falta de ideas, que las tengo. Y aunque os invite a que me propongáis temas de los que hablar, algo que siempre os agradeceré, uno de los temas que he estado evitando pero que recurrentemente me asalta la pensamiento, es la situación en que estamos viviendo.

Tenemos el mundo revuelto, hay convulsión mires por donde mires, y ante todo, hay un gran desconocimiento sobre qué está pasando a nuestro alrededor. Desinformación sí, y censura explícita también.

Quienes me conocéis, sabéis sobradamente que no me quedo con una sola fuente de información y que rara vez abrazo el discurso oficial que puede uno encontrar en las noticias de televisión o prensa escrita.

Busco, rebusco, miro, pregunto, investigo y analizo. Y de ahí, saco mi conclusión, con todo lo aprendido y atando cabos, que creedme si os digo que no hay ni uno suelto.

Y guste más o menos, uno va viendo como se va avanzando hacia un punto de no retorno, hacia una situación que cada vez gusta menos y que asusta más.

La censura y el control del relato, y de la sociedad en general, cada vez gana más peso y es más restrictiva.

Sin ir más lejos, esta semana, uno de los canales de análisis geopolítica de los muchos que sigo ha sido censurado, sin más.

Youtube les ha prohibido y denegado la posibilidad de emitir en directo. Cuidado, un canal con casi un millón de suscriptores y unas audiencias medias de un cuarto de millón de personas en cada emisión. Según la plataforma por portar y exhibir armas en una emisión en directo. Algo que ya os garantizo que es totalmente falso y que en todo caso, pueden haberse visto en algún video con los que documentan sus explicaciones.

Lo que está claro, es que ha sido una excusa como cualquier otra para limitar el alcance de sus emisiones.  

Todos sabemos que hay campañas institucionales contra las “fake news” y contra eso que llaman desinformación, y que la mayoría de la gente se nutre, a nivel informativo, de tertulianos que hoy son expertos en asuntos de guerra y geopolítica y hace cuatro días hablaban como virólogos y expertos en propagación de pandemias. Los mismos.

Pero la información falsa y maliciosa viene de quien documenta sus explicaciones en un canal de youtube.

La cuestión es, por no desviarme demasiado, que a riesgo de sufrir la misma suerte y que acaben acusándome por terrorismo (algo que la legislación actual prevé), me viene a la cabeza hablaros de como está el mundo y por qué hemos llegado donde estamos, de por qué es son falsas algunas cosas que nos dicen y ciertas otras que se silencian.

Os lo pregunto abiertamente, porque no pretendo aburriros, y porque  los temas más intimistas, como los que hemos hablado hasta ahora, son atemporales y siempre podemos recuperarlos, de hecho estoy seguro de que se alternarán siempre con los demás.

Pero antes de soltaros discursos que a mí personalmente pueden satisfacerme al explicároslos, creo necesario saber si os puede causar la misma satisfacción leerlos o escucharlos.

Por lo que esperaré vuestros comentarios, o vuestros mensajes privados antes de contaros quienes son los buenos y los malos, eso sí, sin lenguajes técnicos, sin retorcer nada, contado por mí, para que sea entendedero para todos.

Así que ahí os arrojo mi guante.